domingo, 6 de septiembre de 2015

Construyamos vínculos sólidos con nuestros hijos



Para que los hijos sean personas afectivamente sanas, es necesario que los padres ejerzan su rol.

Los vínculos que se conforman desde antes de la gestación de un ser humano, son los que le permitirán más adelante establecer relaciones afectivas sanas y duraderas con otras personas.  
Este principio es tan cierto, que las personas más estables afectivamente son aquellas que se han sentido más amadas y han tenido relaciones significativas con sus padres.  Estos vínculos de amor se empiezan a formar desde que la pareja tiene el deseo de hacer una familia, de tener un hijo.
Esas relaciones con la madre y el padre, en la medida que sean sólidas, fuertes, firmes, permitirán  al hijo desarrollar una matriz psicológica para crecer de forma íntegra. Esta es la “teoría del vínculo”, sobre la que conversamos con Andrea Saporiti, psicóloga argentina que estuvo en Guayaquil para dictar una diplomatura sobre sexualidad y afectividad, por el Instituto de Matrimonio y Familia (IMF).

Rupturas familiares

A pesar de que existan rupturas familiares, como dificultades entre la pareja,  igual estos vínculos permanecen. No dejamos de ser padres ni hijos por el hecho de que la familia se haya roto o separado.  “Tu nombre está puesto por alguien que te dice quién eres, así como un apellido que te dice que perteneces a esta familia y no a otra. En estos tiempos, ya casi me animaría a decirte que a nivel globalizado se busca tanto quebrar los vínculos familiares, porque cuando los quiebras, la persona empieza a desmembrarse y es más fácil de manejar”, asegura la psicóloga Saporiti.
El problema de fondo es que, muchas veces, los adolescentes se encuentran con que sus padres están en crisis.

“Uno siempre quiere volver a ese lugar donde es aceptado por lo que es”, aún en situaciones extremas o patológicas, como familias donde hay maltrato, el niño igual quiere volver donde su mamá, a pesar de la violencia, porque el vínculo permanece. Aún cuando el vínculo no sea sano, es lo que sostiene a la persona.
De ahí la importancia de desarrollar vínculos fuertes con los padres, porque van asociados con la identidad del hijo, el autoestima y la auto valoración que tiene el niño, el adolescente, el joven.
Y uno puede preguntarse qué pasa con los papás que no estuvieron presentes en la infancia de su hijo, ¿acaso se puede formar vínculos sólidos más adelante? “Siempre existe la posibilidad de reparar”, asegura la psicóloga, “primero porque no somos seres condicionados, segundo porque tenemos la libertad para elegir esto y tercero porque nunca es tarde cuando uno tiene la intención de hacerlo. Si el papá –por la razón que fuera- no estuvo presente, siempre hay alguna forma de revincularse. La reparación permite este reconstruir el vínculo”.
Si se diera un divorcio en la familia, lo fundamental es tener claro que esos padres no se van a poder separar jamás; porque se separaron como esposos, pero siguen siendo padres.

Relaciones fugaces: la afectividad hoy

Hoy los adolescentes tienen relaciones fugaces, hay una banalización del enamoramiento y los adultos nos sorprendemos de cómo toman ellos sus relaciones sentimentales.  La única salida es estar junto a ellos, siempre acompañar esos procesos de crecimiento en la afectividad. “Mantener una distancia prudencial, ni demasiado cerca que nos podemos chocar, ni demasiado lejos que los podemos perder, como cuando uno maneja”, comenta Andrea Saporiti.  En la adolescencia es clave acompañarlos, para que puedan despegar; teniendo en cuenta que este es un proceso que se va dando desde la primera infancia.   Cuanto más los padres vayan generando espacios de diálogo y de confianza desde el inicio, mejor puede será el desenlace en la adolescencia. En los casos que esto no se dé, es importante no desesperarse, no entrar en pánico.
Si bien hoy pareciera ser que todo es descartable, no son descartables, ¡son personas!

Un síntoma de la banalización de las relaciones amorosas entre jóvenes es que los chicos pueden “vacilar” (besar o tener sexo sin compromiso) con una chica fácilmente. “En esto creo que el problema reside más en las mujeres que en los varones”, asegura la experta, “hay un cambio en la imagen de la mujer a nivel social y cultural: una mujer que avanza, que provoca, lo que muchas veces termina generando en las chicas -que están en pleno proceso de desarrollo- cierta confusión. Muchas veces no son plenamente conscientes de lo que provocan, por eso es importante el acompañamiento tanto del papá como de la mamá”.
La sicóloga Andrea Saporiti
La sicóloga Andrea Saporiti

Y en este punto, la figura del papá para la hija es muy importante, porque es él quien la irá guiando desde la mirada del hombre. Con esa correcta auto valoración podrá evitar caer en situaciones extremas: “Hay cosas que siguen siendo iguales desde que el hombre es hombre, más allá de que ahora cambia el formato y la presentación, porque paradójicamente hoy parece que todo es más rápido, más fácil, más descartable, cuando uno habla con los chicos –esto lo veo en el consultorio- no es la chica “fácil” la que quieren para formar una familia, para casarse. Entonces, termina siendo una contradicción. Por eso, hay que acompañar, tanto al varón como a la mujer, en el respeto a uno mismo, al otro. Si bien hoy pareciera ser que todo es descartable, no son descartables, ¡son personas! Y que de alguna manera aquello que me afecta a mi, también le afecta al otro”.

Metas más altas para los hijos

¿Cómo plantearles metas altas a los hijos, a pesar de que están en un mundo que propone ‘vivir el momento’ y en el ambiente es tan fácil encontrar droga, alcohol, sexo fugaz?  “El ejemplo es la mejor apuesta”, dice rotundamente la psicóloga. “Porque a veces los adultos les decimos muchas cosas, pero los adolescentes nos miran y nos dicen: ¿y vos?”. 
Como padres es importante no perder de vista los propios ideales, mostrarles que, aunque a veces el camino no sea el más fácil o el “más divertido”, vale la pena; porque cuando uno tiene metas altas hay un correlación entre lo que uno plantea y además vive. Esto tiene una fuerza para el adolescente que no se le olvida jamás”.
El problema de fondo es que muchas veces los adolescentes se encuentran con que sus padres están en crisis, bien porque están en ruptura con su cónyuge o bien porque no quieren asumir el rol del adulto. El joven se encuentra entonces con unos padres con quienes no puede confrontar. “Para poder crecer y desarrollarse, el adolescente necesita ir confrontando con alguien, para encontrarse. Ahora, si no encuentra ese otro, sino un par de adultos que están en las mismas, el adolescente dice: esto no vale la pena (madurar), mejor me quedo donde estoy”.

¿Cómo lograr vínculos sólidos?
Con varios puntos que son claves:

-Tener claro la demostración del afecto.

-La presencia: hoy todos vivimos a una velocidad y a veces ahí nos perdemos de los momentos esenciales. Lo que no hay que perder de vista es que no solo es importante la cantidad sino la calidad. A veces no podemos estar demasiado tiempo por cuestiones laborales; pero sí estar presente cuando uno está presente, porque esto los niños lo reciben directamente, los chicos son altamente perceptivos. Esto no quiere decir que la cantidad no sea necesaria, pero hoy sucede que uno está sin estar. Hay varios elementos como los celulares, Whatsapp, Facebook que hace que la persona no esté.

-La escucha.

Por: Sonia María Crespo de Illingworth
Directora


TOMADO DE: http://www.revistavive.com/construyamos-vinculos-solidos-con-nuestros-hijos/

viernes, 17 de abril de 2015

Los siete pecados de padres del adolescente

Los siete pecados de padres del adolescente Educar no es fácil, se necesita un plan claro de virtudes y valores Por: José G. Sentandreu | Fuente: www.el-adolescente.com Natalia Echeverri en el Universal.com nos deja este artículo sencillo y claro, errores de los padres de adolescentes. Los comparto porque son palabras llenas de sentido común... Seguramente usted es de quienes escuchó infinidad de veces “porque soy su papá y punto”, “¿es que sus amigos le dan de comer?”, “no, mientras viva en esta casa”… Frases con las que sus padres afirmaban su autoridad y ocultaban, muchas veces, que carecían de los argumentos necesarios para mantener una conversación. Y como todo lo aprendemos de ellos, parecería normal que también nosotros repitiéramos las famosas frasecillas que en ese entonces nos llenaron de una ansia subnormal por ser adultos con rapidez. Así que antes de continuar con la educación de ese ser mitad niño mitad joven, pregúntese si está exigiendo de su hijo o hija en la misma proporción de lo que le brinda. De nuestra propia historia se podría deducir que ser demasiado autoritario o, por el contrario, muy permisivo, son los errores más comunes que cometen los padres de adolescentes. Sin embargo, según la experiencia en consulta del doctor René Solano, sicólogo de familia y magister en Educación y Desarrollo Humano, existen siete puntos de los cuales los padres deberían reflexionar al educar a sus hijos. 1) No tener un plan claro en la crianza Es indispensable que los dos padres tengan una idea unificada de lo que quieren formar en sus hijos. Esos son temas que los matrimonios no suelen sentarse a hablar, no planean cuál es la dirección que quieren tomar, qué valores desean inculcar en sus hijos, y esto es un error porque establecer los objetivos de formación facilita pensar en los distintos ámbitos de la vida del adolescente: académica, afectiva, social, etc. Después de hablar sobre esos temas, conviene que los dos unifiquen lo que quieren. Los padres tienden a tener puntos de vista diferentes: generalmente, uno es más rígido y el otro más flexible, así que deben negociar y ponerse de acuerdo en los medios para ejecutar esos planes. 2) No ofrecer un modelo completo de la vida adulta Este es un problema muy grave porque los chicos no tienen por qué imaginarse la vida a futuro. Para eso tienen a sus padres. No obstante, usualmente tienen la imagen de que a los papás “les toca esforzarse mucho y divertirse poco” y eso les hace poco gustosa la idea del mundo adulto. Por eso es una herramienta de crianza muy importante aterrizarlos en cuanto a por qué los padres toman determinadas decisiones, por qué hacen lo que hacen, cómo han planificado sus vidas, qué decisiones tomaron cuando se equivocaron y cuando tuvieron éxito, cómo resuelven su vida afectiva, social, etc. A través de esa conversación se debe hacer un llamado a la realidad para no dejarlos solos gravitando en el mundo del juego y del placer. 3) Solo satisfacer Y este punto tiene una variable: satisfacer en exceso. Los padres quieren darles gusto a sus hijos y está bien que quieran brindarles una mejor calidad de vida de la que tuvieron. Pero al hacerlo cometen una equivocación y es impedir que sus hijos vivan las frustraciones. Lo cierto es que todos tenemos límites y queremos muchas cosas. Sin embargo, no siempre se puede, allí hay una tarea importantísima que debe asumir el adolescente, y el adulto le debe ayudar a no desesperarse, a afrontar la dificultad, a no caer en la desesperación, a aceptar la limitación y la historia que le tocó vivir. 4) Darles la idea de que lo valioso es solo lo material "Ese es un punto delicado y gravísimo, porque lo que hace realmente feliz a las personas son los bienes inmateriales como los valores, la justicia, la alegría y la unidad. Los chicos pueden comprarse la pinta, estar en la rumba, tener lindos zapatos y esos son momentos de felicidad, pero todos quedan fuera del ser. Y cuando se rompe el zapato fino y no puede comprarse otro, eso representa un reto muy tenaz para el muchacho”, asegura el doctor Solano. 5) Desconocer la vida social del adolescente Un fallo “requetegrave” –de acuerdo con nuestro asesor- es desconocer las amistades del hijo adolescente, los lugares que frecuenta, los intereses verdaderos, los temas que le interesan y los que usa para socializar e identificarse. Desconocer su mundo es permitir que haya oportunidades para que le ofrezcan alternativas dañinas. El problema no es que se meta en problemas, el problema es que esté solo o con unos referentes inadecuados para resolverlos. Todo ser humano confronta situaciones difíciles y dolorosas, pero lo importante es aprender a resolverlas, por eso hay que buscar cómo romper la distancia, los silencios, la frialdad. 6) Solo juzgar y recriminar Este punto se deriva del anterior. Muchos padres promueven la distancia con los hijos al pararse como adultos, juzgando y recriminando sus gustos, y no reconocen ni entienden el porqué de sus actos. Esto genera una ruptura importante, pues los muchachos sienten que los adultos no los quieren. 7) No conocer sobre la adolescencia En otras palabras, desconocer qué se vive en ese proceso en cuanto a ideas, relaciones sociales, emociones y cambios. Los padres no deben dejarse llevar por modas, la idea de que el papá o la mamá tiene que ser cómplice, o eso de que “yo soy amigo de mi hijo”, es muy confuso par el chico o la chica, pues sus padres no asumen un rol de orientación y firmeza sino de complicidad con los deseos del hijo… pero de una manera negativa. No informarse o no pedir ayuda para manejar las situaciones tensas lleva a que los padres acepten distanciamientos o le pongan títulos negativos al muchacho (“¡es un rebelde!”). Incluso si están divorciados deben ponerse de acuerdo. Hay que saber que los adolescentes acaban de ser niños y van hacia la juventud, y es que otro error grave es pensar en ellos como adultos. Los jóvenes de hoy son ‘grandotes’ de cuerpo, pero no son adultos; su poder de reflexión y decisión están limitados y cuando los padres se dejan dominar o imponer ideas están abandonando su papel, dejando que los chicos vivan una cantidad de situaciones que no tendrían por qué vivir si tuvieran al lado a adultos eficaces Si quieres comunicarte con el autor de este artículo, escribe un mensaje a jgsentandreu@legionaries.org