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lunes, 17 de febrero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
SI QUIERES SER UN BUEN PADRE, SÉ UN BUEN ESPOSO
El último libro de Piero Ferruci, "Nuestros maestros los niños" ya ha sido traducido a 11 idiomas. Allí él dice: "Ha hecho falta tiempo, pero al final me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer. No puedo tener con ellos una buena relación si mi relación con
ella no es buena".
ella no es buena".
La experiencia clínica de Ferruci le ha demostrado que "cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos:su padre y su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa. La relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo que somos. Y esto es verdad también en la época de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de alquiler, de los bancos de espematozoides... Un niño siente con todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual sea, la siente en sí mismo. Si
la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto" .
la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto" .
La conclusión entonces parece clara: si quieres ser un buen padre, sé un gran marido. Si quieres ser una buena madre, sé una gran compañera para tu marido. Esto que parece simple, en la práctica no lo es. ¿Por qué? Ferruci responde en primera persona, con gran humildad:
"A veces he olvidado esta realidad. He tenido demasiada confianza. Sabiendo que nuestra relación va bien, la he dejado allí". Abandonada la relación a su propia suerte, pronto aparecen los disgustos, las recriminaciones.
Cuando un matrimonio reacciona a tiempo y recupera lo bello de su amor, los primeros en darse cuenta son los hijos. Y cuenta su propia experiencia, después de una temporada en que, obsesionado por escribir sus libros, comenzó a levantarse a las 5 de la mañana y a pasar el día rabiando por el ruido y las interrupciones:
"Comencé a sentirme deprimido, algo no andaba bien. Al fin comprendí lo que sabía pero no quería admitir. El orden de mis prioridades estaba equivocado.
Decidí devolver a Vivien, mi mujer, un marido que no se cayera de sueño. Después ocurrió algo sutil y sorprendente. Mejoró la relación entre Emilio y Vivien. No es que fuese una relación mala, pero había algo que no me gustaba. A menudo Emilio era descortés con ella y hablaba conmigo como si Vivien no existiera, ignorándola como el machista más encallecido. Después lo he entendido: Emilio me mostraba cuál era mi actitud hacia Vivien... Era yo quien la transformaba en una sombra. Por fortuna me di cuenta a tiempo".
¿Cómo mantener y mejorar constantemente la relación conyugal? Este autor italiano es un gran romántIco y cree que la fuente de amor para los esposos radica en el recuerdo de sus mejores momentos.
"Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y belleza del amor... Ante los ojos de mi mente desfilan nuestros momentos más luminosos: el primer paseo juntos, la decisión de casarnos una tarde de septiembre, Vivien que acude a recibirme al aeropuerto un día de
lluvia. el concierto durante el embarazo de Emilio...
lluvia. el concierto durante el embarazo de Emilio...
Todo eso es el origen, la fuente: el lugar en que todo va bien y es
perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura".
perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura".
Tomado de Hacer Familia
Por María Esther Roblero
Por María Esther Roblero
domingo, 5 de enero de 2014
DEBERES DE LOS ESPOSOS ENTRE SI
Deberes de los esposos entre sí
La teología moral enseña las obligaciones éticas que origina el matrimonio. Éstas son muchas e importantes, pues se corresponden con la grandeza de este sacramento. Cabe desglosarlas en dos ámbitos: deberes de caridad y deberes de justicia.
A) Deberes de caridad
La santidad del matrimonio demanda que los esposos se amen mutuamente. Al casarse, la Iglesia, con palabras de San Pablo, les recordó que debían amarse como "Cristo ama a su Iglesia". Se trata no sólo de amarse, ciertamente, con amor humano, pero también con un amor sobrenatural. Es preciso aclarar que el hombre y la mujer se casan porque se aman con amor sensible (eros) y con amor afectivo (filía). Pero el sacramento eleva ese doble amor sensible-sentimental a amor sobrenatural. El sacramento del matrimonio da a los contrayentes este amor nuevo y más perfecto, el cual, además de elevar la dignidad del matrimonio, demanda de los cristianos una mayor santidad, que alcanzan mediante el cumplimiento de todos y cada uno de los deberes propios de su estado y condición. Con la gracia del sacramento, los esposos pueden superar las dificultades que se les presenten.
De esa novedad sacramental se siguen, entre otras, dos consecuencias:
——los esposos deben conservar, fomentar y aumentar el amor humano;
——siempre, pero sobre todo cuando el amor humano decrece, los esposos han de recurrir al amor sobrenatural mediante la oración y la recepción de los sacramentos.
Los esposos pueden pecar contra los deberes del matrimonio de modo diverso:
——por omisión, en caso de que desatiendan el cuidado del afecto mutuo;
——internamente, cuando fomentan pensamientos y sentimientos malos, contrarios a la caridad, de enemistad uno contra otro;
——externamente, cuando se insultan y no se respetan mutuamente.
B) Deberes de justicia
El matrimonio es un compromiso que origina deberes y obligaciones que comprometen la vida de los cónyuges. El primer deber de justicia es superar las dificultades que se pueden presentar en la vida conyugal y que obliga a poner los medios adecuados para custodiar la fidelidad conyugal. La "unidad" e "indisolubilidad" del matrimonio exigen que se tomen las cautelas necesarias para mantener estas dos cualidades esenciales del matrimonio.
Algunos derechos-deberes reciben garantía jurídica en los diversos Códigos Civiles. Pero, además de la ley civil, vinculan la conciencia de los esposos, de forma que, si no se cumplen, ocasionan -aún en caso de que no sea delito civil- una falta moral; es decir, los esposos cometen un pecado cuando conculcan esos derechos y no cumplen los respectivos deberes.
Los pecados más frecuentes de los esposos contra la justicia son los siguientes:
Negarse a prestar el débito conyugal.- San Pablo precisa: "El marido otorga lo que es debido a la mujer, e igualmente la mujer al marido" (1Cor 7,3). Puede darse una causa justa para negarse, tal puede ser si uno de los cónyuges en ese momento estuviese bajo el efecto del alcohol o de la droga.
Respeto a los bienes propios.- Los esposos deben respetar los bienes patrimoniales y, en caso de separación de bienes, han de reconocer y acatar, según justicia, los bienes de cada uno.
Respeto a otros bienes personales.- Entre los esposos existen otros derechos que deben ser respetados. Por ejemplo, la intimidad psicológica, la vida religiosa personal, los derechos de conciencia y aquellos ámbitos de libertad que no se incluyen en los deberes propios de esposo o esposa, como son los gustos y aficiones personales, los ideales políticos y culturales, etc. Si bien, por la paz del hogar, en ocasiones, se puede ceder en favor de una convivencia conyugal armoniosa.
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